Se adaptan más fácil cuando son cachorritos.
La respuesta a ésta simple pregunta es sí, sí pueden convivir los perros y los gatos, hasta en algunos casos terminan haciéndose amiguitos y de vez en cuando juegan juntos.
Tanto la televisión como el cine siempre nos han hecho creer que los perros y gatos son enemigos y nunca jamás podrán convivir el uno con el otro, eso es totalmente falso, sí se pueden llegar a pelear, pero sólo aquellos gatos y perros que nunca han vivido juntos, sobre todo los que pertenecen a otro dueño.
Al principio siempre se van a pelear, puede haber soplidos y gruñidos. Si los dos son cachorritos, se acostumbran enseguida, ya que ambos son jóvenes y (aún) no han tenido malas experiencias con seres de la otra especie. Pero hasta perros y gatos más viejos pueden aprender a convivir el uno con el otro, con unas pocas y sencillas reglas:
1.Permite que tu gato se acerque al perro. Si tu gato quiere acercarse e investigar a tu perro, ¡deja que lo haga!, pero supervisa muy de cerca que tu perro no quiera intentar perseguirlo. El permitir que tu gato se acerque al perro, hará que el gato gane confianza hacia tu perro y así nada malo le ocurrirá. Tu gato comenzará a entender que compartir la casa con un perro no es tan malo después de todo.
2. Si tu gato quiere esconderse, déjalo. No fuerces un encuentro entre los dos. Permite que tu gato investigue al perro según sus propios deseos, sólo asegúrate que al perro no se le permita perseguirle en ningún momento. Bríndale al gato una habitación tranquila donde tenga su comida, fuera del alcance del perro. Es posible que lleve entre 8 a 10 semanas hasta que el gato se ajuste a compartir su casa con un amigo canino.
3. Deja a tu perro y a tu gato separados cuando no estés en casa. Hasta tanto sientas que tu perro no aterrorizará a tu gato en ningún momento, no los dejes juntos cuando tú no estés. Puedes colocar a tu gato en una habitación con la puerta cerrada, con sus piedritas, algunos juguetes, y agua, y al perro en otro lugar.
4. Premia cualquier interacción positiva entre los dos. Cada vez que el perro permita que el gato se acerque o que éste camine cerca de él sin perseguirlo, felicítalo, diciendo cosas tales como "Muuuy bieeeen! Qué bueeeeen peeerro sossss!!!!
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